Foto archivo agencias
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Nueva York, 20 de marzo de 2017.- David Rockefeller, banquero y “filántropo” de la legendaria familia que controló el banco Chase Manhattan durante más de una década y ejerció una enorme influencia en todo el mundo, falleció en su casa de Pocantico Hills (Nueva York). Tenía 101 años.

Un portavoz de la familia, Fraser P Seitel, confirmó la muerte. Rockefeller murió por causas naturales mientras dormía en su residencia. El banquero estadounidense nació en junio de 1915 y los medios de EEUU siempre lo trataron como un mecenas, heredero de una respetable familia estadounidense por lo cual la mayoría de las biografías lo retratan como un ser humano sin tacha.

Sin embargo, a causa de este mundo globalizado y conectado siempre la verdad está escondida, como lo revela la biografía publicada por la página LibertadUsa.com, del que presentamos un resumen:

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David, el más famoso de la saga, es nieto del mítico John Davison Rockefeller e hijo de John D. Rockefeller junior, quien se casó con la hija de Nelson Aldrich, líder de la mayoría republicana en el Senado y al que se le conoció como “gerente de la nación”.

Banquero y petrolero -como su padre y su abuelo- trabajó en los servicios secretos durante la II Guerra Mundial y abrió el camino para la creación de la ONU en 1945, cuya sede principal se encuentra en un terreno donado por él en Nueva York. Se codeó con los principales mandatarios del siglo XX. Dirigió los lobbys más poderosos del mundo, como el CFR, el Club de Bilderberg y la Comisión Trilateral.

rokemilitarComo buenos banqueros sin escrúpulos, los Rockefeller apoyaron y financiaron a los nazis alemanes. Incluso se permitieron rescribir la historia. La Fundación Rockefeller invirtió 139 mil dólares en 1946 para ofrecer una versión oficial de la II Guerra Mundial que ocultaba la realidad acerca del patrocinio de los banqueros internacionales con el régimen nazi, quien también obtuvo los favores de su empresa más emblemática: la Standard Oil.

David es hermano del que fuera senador, gobernador de Nueva York y vicepresidente de EEUU (con Gerald Ford, tras la dimisión de Nixon) Nelson Rockefeller, quien heredó de su abuelo materno la vocación política.

El hoy hombre centenario fallecido presidió durante años el Chase Manhattan Bank y fue fundador de la Comisión Trilateral, creada en 1973 y considerada una de las organizaciones privadas más influyentes del mundo. El reciente cálculo de la revista Forbes cifró su fortuna actual en 3 mil 300 millones de dólares, lo que lo ubicó en el puesto 581 de las personas más acaudaladas.

Se calcula que durante su vida se reunió con más de 200 mandatarios en más de 100 países, donde su llegada tenía prácticamente el protocolo de una visita de Estado.

Foto archivo agenciasUna riqueza nada ejemplar

El fundador de la dinastía Rockefeller fue el abuelo de David, de nombre John Davison Rockefeller, descendiente de judíos alemanes llegados a EEUU en 1733. Junto con la saga de los Morgan y el grupo bancario Warburg-Lehman-Kuhn&Loeb, constituyó el triunvirato plutocrático del llamado Eastern Establishment. Su imperio económico se gestó durante los años de la Guerra de Secesión (1861-1865) que enfrentó a los terratenientes esclavistas del sur con los comerciantes e industriales del norte y que se saldó con 600 mil muertos.

John D Rockefeller también fue cofundador de la petrolera Standard Oil, y su nieto, David, se convirtió en el administrador de los bienes del clan y jefe de una red de intereses comerciales familiares.

El nieto fue también un férreo defensor del capitalismo. “El capitalismo estadounidense ha traído más beneficios a más gente que cualquier otro sistema en cualquier otra parte del mundo en la historia. El problema es verificar que el sistema corra eficiente y honestamente”, afirmó en una ocasión.

Y la historia de la riqueza familiar parece que comprueba ese “problema”. Desde su fundación en 1870, la Standard Oil de su familia había absorbido a 22 de sus 26 competidores en Cleveland, creando una situación de monopolio en el emergente mercado del petróleo en EEUU. Los medios de los que se valió el “abuelo” Rockefeller en sus negocios llevaron a que su compañía fuese rebautizada por sus competidores como la ‘Satandard Oil’, actitud que podría resumirse en la célebre frase de la película sobre la mafia estadounidense ‘El Padrino’: “Le haré una oferta que no podrá rechazar”.

En 1911, el gobierno estadounidense ordenó que la petrolera, propiedad del legendario magnate, fuese dividida en varias compañías más pequeñas, para poner fin de este modo a la situación de monopolio que ejercía entonces la Standard Oil of Ohio. Las denominaciones de las nuevas compañías surgidas tras la parcelación, incluían siempre las iniciales «S O», las siglas de la Standard Oil. Así surgieron la SOHIO en Ohio, SOCONY en Nueva York y, por supuesto, ESSO que se convirtió -casi un siglo después- en EXXON-MOBIL.

Estos negocios, aunque no fuesen ejemplares, le reportaron a la familia Rockefeller una inmensa fortuna con la que crearon 12 grandes bancos para canalizar las fabulosas ganancias devengadas de sus actividades industriales centradas en el petróleo y en los ferrocarriles, además de los grandes intereses que devengaba el dinero de los impuestos que sus bancos recaudaban para el Gobierno de los EEUU.

reserva federalLa “Reserva Federal”

El “sagaz” patriarca concibió luego un plan magistral: Controlar al gobierno, para evitar que el gobierno lo controlase a él. El patriarca de la familia Rockefeller comprendió inmediatamente que esto pasaba por intervenir más directamente en las finanzas públicas. Así fue como en 1914, en vísperas del estallido de la Primera Guerra Mundial, John Davidson Rockefeller y sus socios fundaban la Reserva Federal de los Estados Unidos, mediante una serie de reuniones ultrasecretas que habían comenzado en 1907 con Nelson Aldrich, testaferro de Rockefeller, quien consiguió el apoyo del Senado para presidir la Comisión Monetaria Nacional. Desde esa privilegiada posición, Aldrich organizó a finales de 1910 la negociación secreta más importante de la historia de los Estados Unidos: en la isla de Jekyll se reunieron los banqueros Paul Warburg, Benjamín Strong, presidente del Bankers Trust (sindicato de banqueros), controlado por John P Morgan; Henry R Davison, miembro de la compañía JP Morgan; Frank A Vanderlip, presidente del National City Bank, propiedad de Rockefeller y R Piatt Andrew, secretario del Tesoro.

Allí decidieron estos poderosos banqueros, según confesaría Vanderlip en sus memorias, la creación de un banco central estadounidense. Pero los participantes acordaron no emplear este nombre para evitar suspicacias del público y decidieron llamarle Reserva Federal de Nueva York. El informe de la Comisión Monetaria y la Ley Reguladora del Sistema de la Reserva Federal también fueron elaborados en dicha reunión.

Cuando Woodrow Wilson ganó las elecciones presidenciales de EEUU, inmediatamente consiguió que el Congreso aprobase la ley. Los especuladores controlaban ya el Banco Central de los Estados Unidos, lo que hoy conocemos como la Reserva Federal, pero que sigue siendo un banco ‘privado’ y no estatal, como muchos creen, el Gobierno de los Estados Unidos no ejerce ningún control.

regamn david rok“Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial”

David Rockefeller dijo en otra ocasión: “De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional, que se ha practicado durante siglos en el pasado, por la soberanía de una elite de técnicos y de financieros mundiales”. “Estamos al borde de una transformación global. Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial”.

Fue el conspirador mundial por excelencia, el Rey de los cenáculos ocultos. A sus órdenes trabajaron los agentes secretos de la CIA, el MI6 (cuerpo de inteligencia inglés), el MOSSAD (inteligencia israelí) y especialmente la Interpol, que es obra suya.

Ningún medio de comunicación masivo se atrevería jamás a develar los planes secretos de Rockefeller y sus amigos. Siempre guardaron un sospechoso silencio en torno a las secretas actividades de las dinastías de banqueros: los Morgan, los Davison, los Harriman, los Khun Loeb, los Lazard, los Schiff o los Warburg y, por supuesto, los Rockefeller.

En 1991, en referencia al informe del Centro para el Desarrollo Mundial, David Rockefeller confesó: “Estamos agradecidos con el Washington Post, el New York Times, la revista Time y otras grandes publicaciones cuyos directores han acudido a nuestras reuniones y han respetado sus promesas de discreción (silencio) durante casi 40 años. Hubiera sido imposible para nosotros haber desarrollado nuestro plan para el mundo si hubieramos sido objeto de publicidad durante todos estos años”.

El excéntrico y supuestamente filantrópico David Rockefeller, que dejó este mundo luego de más de un siglo de vida, es sin duda el personaje más trepidante y controvertido de esta casta de usureros surgidos del capitalismo estadounidense.    /EM

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Fuente: Agencias / libertadusa.com