fernandosotorojas

victyorrmaon soto rojasCaracas, 13 de septiembre de 2017.- “Mi mamá y la familia lo estuvieron buscando tremendamente durante toda las décadas de los 60, 70 y 80. Y yo en los 80, cuando llegué a la legalidad, subí 5 veces la montaña del Bachiller y los cadáveres que llegamos a descubrir no eran de Víctor Ramón Soto Rojas”.

De esta manera relató Fernando Soto Rojas, exguerrillero, exdiputado y actual Constituyente venezolano, sobre la suerte que corrió su hermano capturado por la policía política y desaparecido en 1964 cuando los políticos de la derecha que gobernaban a Venezuela silenciaban a los líderes de oposición que pensaban distinto y luchaban por un país más justo y de respeto a los Derechos Humanos.

adsminutesotorojasAmbos hermanos se incorporaron desde muy jóvenes a las luchas revolucionarias desde el Partido Acción Democrática (AD), enfrentado a la dictadura perezjimenista y luego, irónicamente, contra la represión desatada por los llamados “padres de la democracia representativa” con el Pacto de Punto Fijo que traicionó a los venezolanos.  Esa democracia “entró en crisis e inició la política autoritaria y represiva de Rómulo Betancourt. Durante 40 años suspendieron 15 veces la Constitución”, dijo.

Reveló algo inaudito: “Todos los cadáveres que hemos rescatado, todos, como era costumbre, tienen tiros (en la nuca) y cortadas las manos porque ni siquiera se llevaban el cadáver a una morgue para tomarle las huellas dactilares”.

helicopteroFernando Soto Rojas reveló que su hermano nunca apareció y la prensa de la época apenas pudo publicar una versión según la cual lo habían lanzado vivo desde un helicóptero.

“Un militar que se vio con mi mamá de forma secreta en la Plaza Bolívar le dijo que ya no buscara a su hijo, que ése había sido lanzado sobre una montaña y era muy difícil que apareciera”, confirmó.

Vea el dramático testimonio en el documental Contra el Silencio y el Olvido: