Se cumplen 75 años de la majestuosidad del Araguaney

El 29 de mayo de 1948, el Araguaney fue declarado Árbol Nacional. Este es un árbol autóctono y su altura oscila entre seis y 12 metros, su tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro, según refieren medios digitales.

El Araguaney, cuyo nombre científico es Handroanthus chrysanthus, crece en los bosques tropófilos y en llanos venezolanos, donde el clima sea intertropical semiárido. Cuando ocurre la floración, es posible ver cómo se crea una alfombra de flores amarillas, al igual que cuando ocurre la fructificación, que sucede durante la época de febrero a abril, considerado período seco, de forma que las semillas de las legumbres aprovechan las primeras lluvias.

En tal sentido, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, a través de sus redes sociales, celebró los 75 años de la majestuosidad del Araguaney, dorado colosal, «que con su florecer deslumbra y embellece los campos y ciudades, una muestra de la extraordinaria diversidad natural de la tierra venezolana».

 

Gracias a su color, Rómulo Gallegos identificaba la llegada de la primavera en los llanos y sabanas de Venezuela con la frase; “la primavera de oro de los araguaneyes”.

Este árbol conjuga extrema belleza, colorido y frondosidad. El Araguaney permite disfrutar de estupendos paisajes amarillos, además acompaña la hermosura de la naturaleza venezolana, es muy apropiado para embellecer jardines, parques, calles y avenidas.

El Araguaney se reproduce fácilmente por semilla; presenta crecimiento lento, pero tiene una larga existencia. Se desarrolla espontáneamente en tierras cuya altura oscile entre 400 y mil 300 metros sobre el nivel del mar y alcanza desde seis hasta 12 metros de altura.

VTV/EL/EMPG