Claves para entender la suspensión de «X» en Venezuela

Por: Emilio Hernández

Las complejidades de las nuevas estrategias para imponer un modelo neoliberal en los países en los que se asoma la autodeterminación y la soberanía cambian a cada segundo. Entender la guerra de cuarta generación es tarea de todos para defender la libertad y es por ello que el especialista, Emilio Hernández, detalla las claves para entender el contexto de esta medida de suspensión de la red social X en Venezuela.

Emilio Hernández es PhD en Ciencias Computacionales de la Universidad de Southampton y profesor de Computación y Redes de la Universidad Simón Bolívar, en entrevista para Sputnik, destacó que esta no es la primera vez que X, propiedad del empresario Elon Musk, se ha visto envuelta en campañas que han avivado distintos conflictos políticos.

«Lo de la Primavera Árabe en varios países del norte de África fue uno de los primeros casos en los que dicha red social tuvo un protagonismo principal», indicó.  Este fenómeno, según Hernández, fue potenciado por las características propias de la plataforma. Agregó que «Twitter era en ese momento mucho más destacado, importante, que ahora, por su brevedad y dado el nivel de velocidad de internet de la época».

El académico también destaca cómo X, bajo la dirección de Elon Musk, ha tomado un rol más polémico, que se alinea con «sectores conservadores» a nivel global. «Ahora toma partido explícito en contra de todas las opciones de izquierda o, mejor dicho, las que menos son de derecha en todo el mundo», subrayó.

«Hemos conocido de primera mano sobre las sanciones que la empresa Twitter ha colocado a periodistas y tuiteros, tras denunciar actos de violencia contra partidarios del chavismo y es absurdo. Los están sancionando porque las imágenes que colocan como evidencia de estas agresiones supuestamente violan las normas de Twitter, ¡por ser muy violentas! ¡Los penalizados no son los agresores, sino el periodista que denuncia a los agresores! Del otro lado, vemos una impunidad total», añadió.

Otra de las preocupaciones que han surgido en torno a las redes sociales, particularmente en el contexto venezolano, es su vinculación con intereses extranjeros. En este sentido, Hernández señala que el financiamiento inicial de capitales de riesgo para plataformas comunicacionales «siempre tiene un piquete político, es decir, son capitales que de alguna manera se saben apoyados por el Pentágono, por el Estado profundo o el Deep State estadounidense».

El portal de investigación The Intercept mostró en un extenso reportaje que el ecosistema de redes sociales, propiedad de emporios tecnológicos en Estados Unidos, había sido financiado en sus inicios por capitales de riesgo asociados a la CIA, en especial In-Q-Tel investments. Según Hernández, estas plataformas han sido instrumentadas para ejercer «dominación cultural», reemplazando a los medios de comunicación tradicionales en función de convertirse en las plataformas monopólicas de difusión de contenidos.

«Uno ve cómo lo que a veces llaman la ‘dictadura del algoritmo’, que son los algoritmos realmente, porque cada aplicación tiene sus propios algoritmos, expresan una influencia política, influencia ideológica en la selección de los mensajes, los videos y los audios, etcétera, que le llegan a los diferentes usuarios», señaló.

De igual forma, el presidente Nicolás Maduro consideró que «algún día más temprano que tarde nacerán las nuevas redes sociales venezolanas y nos liberaremos de esa gente». Hernández comparte esta visión y explica que el asunto menos sensible tiene que ver con el software, sino más bien con los mecanismos publicitarios «para que sea popular y que realmente sea utilizado por buena parte de la población».
 
«Debería tener alicientes adicionales o colaterales. Un ejemplo de ello, en Venezuela es el Sistema Patriaque tiene una gran cantidad de beneficios. Ahí podría crearse una red social de comunicación, tipo Twitter, tipo TikTok, o una mensajería tipo Telegram. Y el hecho de que exista una cantidad de elementos colaterales de beneficio podría hacer que se popularice. El tema de hacer entonces un sistema latinoamericano tiene que pensarse en función de cuál sería el atractivo o el beneficio para los usuarios de conectarse en esa red social», concluyó.
 
Fuente: Sputnik
 
VTV/YD/CP