Detectan una estrella de neutrones en los restos de la supernova

La explosión estelar o supernova 1987A se observó hace más de 35 años, y desde entonces se dudaba qué objeto compacto habría generado. Ahora, gracias al telescopio espacial James Webb, se han identificado átomos de argón y azufre muy ionizados que solo se explican por la presencia de una estrella de neutrones, y no de un agujero negro como también se llegó a pensar.

Con la ayuda del telescopio espacial James Webb (JWST), un equipo internacional de astrónomos y astrónomas encontraron pruebas concluyentes de la existencia de una estrella de neutrones en el remanente de la supernova 1987A, la más estudiada de la historia y la única que, antes de desvanecerse, se llegó a ver a simple vista en los últimos 400 años.

Aunque el remanente de la supernova SN 1987A se viene estudiando desde hace más de tres décadas, los científicos todavía no han visto el objeto compacto que previsiblemente se produjo durante la explosión.

Algunas pruebas indirectas, como la detección de neutrinos un día antes de que se viera el estallido, habían sugerido que probablemente fuera una estrella de neutrones, pero no se descartó que luego hubiera colapsado y quedara un agujero negro. Ahora un estudio en Science, confirma la primera opción.

En general, las supernovas son el espectacular resultado final del colapso de estrellas con más de 8 veces la masa del Sol. Son las principales fuentes de elementos químicos (como carbono, oxígeno, silicio, hierro o magnesio) que hacen posible la vida. El núcleo colapsado de estas estrellas puede dar lugar a estrellas de neutrones mucho más pequeñas, compuestas por la materia más densa del universo conocido, o bien producir un agujero negro.

En el caso de 1987A, el escenario quedó oscurecido por el denso gas y polvo que se formó tras la explosión. Esto impedía ver directamente el objeto compacto y descubrir si era una estrella de neutrones o un agujero negro, pero aquí entra la gran resolución y sensibilidad del telescopio James Webb.

La gran resolución y sensibilidad en el infrarrojo del telescopio James Webb ha permitido adentrarse en el denso gas y polvo que quedó tras la explosión estelar, reseñan Agencias Internacionales.

Los autores del estudio, liderados por el investigador Claes Fransson desde la Universidad de Estocolmo (Suecia), observaron el remanente de supernova en longitudes de onda infrarrojas con el JWST utilizando espectroscopia, una técnica de manejo de la luz que permitió determinar la composición química y los movimientos del gas.

De esa forma, encontraron indicios o líneas de emisión de átomos de argón y azufre altamente ionizado (despojados de sus electrones exteriores) cerca de donde explotó la estrella. Según los autores, la composición e ionización de estos elementos gaseosos solo puede explicarse si existe una fuente brillante de radiación ultravioleta y de rayos X procedente de una estrella de neutrones. Un agujero negro no produciría las líneas observadas.

VTV/MQ