El striptease de la verdad, por Armando Carías

Cuando la verdad comenzó a despojarse de sus ropajes, los hechos quedaron al desnudo. Bajaron las luces y todos hicieron silencio. Únicamente se dejaron escuchar las primeras notas del reconocible tema de la película Nueve semanas y media.

Desde una de las mesas la seguía la mirada sigilosa del chulo que decía protegerla. Campaneando su primer escocés de la noche y con la seguridad de quien se sabe dueño de tan codiciado objeto de deseo, el chulo mediático observaba cada movimiento de la verdad, mientras esta avanzaba hacia su desnudez.

Primero cayeron titulares que daban cuenta de cosas que nunca sucedieron y de eventos que jamás acontecieron.

Falsas invasiones anunciadas en la gran prensa como “noticias” a toda página rodaron por el escenario, videos manipulados y mentiras voceadas a todo gañote por los más poderosos canales de televisión se desparramaron ante los ojos del chulo periodístico.

Un reflector tiñó de rojo la escena y la pauta musical dejó escuchar American woman, otro clásico de la sensualidad corporativa, tan del gusto de CNN y sus insinuantes corresponsales en países del tercer mundo.

Cuando la verdad trepó en el cutter y mostró su habilidad para desplazarse en el tubo de la información oportuna y veraz, pudieron apreciase movimientos sociales antes ocultos, declaraciones y ruedas de prensa por nadie cubiertas, marchas y protestas solo difundidas por medios alternativos, así como acciones e iniciativas comunitarias que, por ser “poco noticiosas”, eran ignoradas por los medios del chulo empresarial.

Sin pena alguna, la verdad mostró pueblos y gobiernos que no se pliegan a intereses ni a dictados hegemónicos.

El chulo, impotente ante el inesperado performance de la verdad, se frotaba los ojos y buscaba en los manuales de periodismo el significado de la palabra “objetividad”.

Así, uno a uno, fueron cayendo los trapos que envolvían el cuerpo de la verdad, que liberada de encajes y de líneas informativas ajenas a la realidad, danzó ante la opinión pública, libre del chantaje del chulo que la maltrataba y se aprovechaba de ella.

¡En pelota!.

Armando Carías / armandocarias@gmail.com / Publicado en Especulador Precoz

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