Pedro Castillo asume este miércoles la presidencia del Perú
Este miércoles, en el día del bicentenario de la independencia, con toda la carga simbólica que eso tiene, se juramentará como presidente de Perú, Pedro Castillo, reseñaron medios internacionales.
En una jornada histórica. No solo por coincidir con el bicentenario, sino también por el significado que como reivindicación histórica para los sectores rurales, andinos y populares excluidos durante doscientos años de República tiene la llegada a la presidencia de un campesino, maestro rural y sindicalista que viene de una región andina que está entre las más pobres del país. Y por tratarse del primer presidente elegido proveniente de un partido de izquierda. Castillo, que ganó con un discurso de cambio del modelo neoliberal, asume la presidencia para el periodo 2021-2026.
Hijo de campesinos iletrados, Pedro Castillo, de 51 años, profesor de una escuela rural primaria y sindicalista de izquierda, ha logrado una importante conexión con el Perú profundo, del cual él proviene.
Es así como su elección ha despertado las esperanzas de los sectores populares, de los excluidos, y la expectativa de la región. Ajeno a la clase política y a los círculos del poder, su llegada a la presidencia ha sido una sorpresa para todos. Su discurso de cambio y su procedencia popular y andina han atemorizado a las élites y despertado reacciones racistas. Nació en el pequeño poblado de Puña, en la provincia andina de Chota. En el colegio conoció a quien sería su esposa, Lilia Paredes. Ambos también estudiaron juntos para convertirse en maestros. Para ir a enseñar a una pequeña escuela primaria rural debía caminar una hora desde su casa. Combinaba su trabajo de maestro con sus labores en su pequeña chacra. Saltó a las primeras planas en 2017, cuando encabezó una huelga nacional de maestros que duró más de dos meses. Lo hizo dirigiendo una facción disidente del sindicato de profesores. Exigían aumento de sueldos y anular las evaluaciones a los maestros. Con ese antecedente, en 2020 fue llamado por el partido Perú Libre para que fuese su candidato a la presidencia.
Castillo se convertirá en el primer presidente peruano que llega al poder postulando por un partido de izquierda. El único precedente de un régimen de izquierda en Perú es el del general Juan Velasco (1968 – 1975), que llegó al poder con un golpe militar, y salió igual. Velasco encabezó un gobierno que puso en marcha una serie de reformas económicas y sociales que eran bandera de la izquierda.
El primer gran reto de Castillo será darle estabilidad y gobernabilidad a su gestión, en un contexto de polarización y movidas golpistas de una extrema derecha que no acepta su triunfo. Deberá hacerlo con un Congreso opositor, en buena parte hostil, en el que tendrá problemas para hacer aprobar sus propuestas de cambio, y con los poderes económicos y mediático en contra. Otros retos inmediatos serán enfrentar la grave crisis sanitaria y económica por la pandemia. Hay más de dos millones de nuevos desempleados, en 2020 el PIB cayó 11 por ciento y la pobreza subió de 21 a 31 por ciento, lo que significa 3,3 millones de nuevos pobres. El gobierno saliente ha anunciado una recuperación económica con un crecimiento de 10 por ciento para este año, pero ha admitido que la recuperación del empleo marcha a un ritmo más lento que este crecimiento del PIB.
Castillo ha indicado que entre sus prioridades está el tema de la salud, la educación y la agricultura. El economista Pedro Francke, principal asesor económico de Castillo y voceado como ministro de Economía, ha señalado que se renegociarán los contratos con las empresas mineras para crear una sobretasa impositiva a las ganancias extras que vienen teniendo por el aumento de los precios internacionales de los minerales, para destinarlas a la inversión pública.
Otra de la propuesta de Castillo es la de una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución que viene de la dictadura de Fujimori, sin embargo esta ha encontrado la cerrada oposición de la derecha política, económica y mediática, que se ha puesto en pie de lucha para defender la Constitución fujimorista que da una serie de beneficios a la inversión privada y reduce al Estado a un rol subsidiario de lo privado. La derecha tiene los votos para bloquear la propuesta en el Congreso, pero el gobierno podría convocar un referéndum sobre el tema con las firmas del 10 por ciento del padrón electoral, es decir 2,5 millones de firmas.
En el caso de la educación, una de las grandes banderas de Castillo. De hecho, al Congreso han llegado varios maestros, que son el núcleo duro del mandatario electo. Una de las posibilidades es que se aborde el retorno a las clases presenciales.
De esta manera, Pedro Castillo reemplaza al saliente presidente Francisco Sagasti, cerrando un convulso quinquenio que ha tenido hasta cuatro presidentes -uno de ellos duró menos de una semana- y dos Congresos. Con el maestro se abre una nueva etapa, con la esperanza del cambio.
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